Querida Grey,
Aunque no tuve el privilegio de conocer a su esposo tan de cerca como muchos de la familia, las pocas veces que tuve la oportunidad de convivir con ustedes fueron suficientes para darme cuenta de la calidad de ser humano que era. Cuando compartí en su hogar, siempre encontré a una persona amable, respetuosa, atenta y llena de calidez. Esas pequeñas oportunidades dejaron en mí una impresión muy bonita que jamás olvidaré.
Sin lugar a dudas, fue un maravilloso esposo y un extraordinario ser humano. Su manera de tratar a los demás reflejaba un corazón noble, lleno de bondad y de respeto.
Grey, oro para que nuestro Creador sostenga tu corazón en estos momentos tan difíciles, te fortalezca cada día y te rodee con Su paz. Que los recuerdos tan hermosos que construyeron juntos permanezcan siempre vivos en tu corazón y, con el paso del tiempo, se conviertan en una fuente de consuelo, fortaleza y esperanza. Que su esposo descanse bajo el abrigo del Altísimo!!!
Recibe un abrazo muy grande, con todo mi cariño y mis más sinceras condolencias.
Sinceramente, Rosa María