George A. Reyes, born in Marianao, Cuba in 1937, passed away surrounded by the love and memories of the many lives he touched. A dedicated entrepreneur and respected building contractor, George was known for his strong work ethic, determination, and generosity. Through his work, he helped build not only homes and structures, but also lasting relationships within his community and among those fortunate enough to know him.
George was preceded in death by his beloved wife, Aida Reyes, with whom he shared a lifetime of love and partnership. He now joins Aida, his parents, Reinaldo and Esther Reyes, and his brother, Ismael Reyes, in eternal rest.
He leaves behind a loving family who will continue to honor his memory, including his children, grandchildren, great-grandchildren, sister, extended family, and many dear friends. George’s legacy lives on through the values he instilled in those around him: perseverance, loyalty, love of family, and pride in hard work.
He will be deeply missed and forever remembered by all who knew and loved him.
George A. Reyes, nacido en Marianao, Cuba, en 1937, falleció rodeado del amor y el recuerdo de las muchas vidas que tocó. Empresario dedicado y respetado contratista de construcción, George era conocido por su sólida ética de trabajo, determinación y generosidad. A través de su trabajo, ayudó a construir no solo hogares y edificios, sino también relaciones duraderas dentro de su comunidad y entre quienes tuvieron la fortuna de conocerlo. A George le precedió en la muerte su amada esposa, Aida Reyes, con quien compartió una vida de amor y compañerismo. Ahora se reúne con Aida, sus padres, Reinaldo y Esther Reyes, y su hermano, Ismael Reyes, en el descanso eterno.
Le sobrevive una familia amorosa que continuará honrando su memoria, incluyendo a sus hijos, nietos, bisnietos, hermana, demás familiares y muchos queridos amigos. El legado de George perdura a través de los valores que inculcó en quienes lo rodeaban: perseverancia, lealtad, amor por la familia y orgullo por el trabajo bien hecho. Será profundamente extrañado y recordado por siempre por todos los que lo conocieron y amaron.